A tu magia me aferro y pienso que te abandoné, que pude ser
tuya y sólo fui el resquicio destronado de tu ausencia..
miércoles, 12 de marzo de 2014
Maraña de palabras en los sesos
Tienes magia en los dedos pero no la dejas fluir. Sientes el
hormigueo por todo el cuerpo, son las letras intentando atravesar tu piel,
miles de hormigas desesperadas por salir de ti. Las notas embistiendo las
paredes de tus venas y arterias, revolviéndose y ahogándose en el líquido de
cada articulación, escarbando, haciendo boquetes a mordiscos en tus huesos y en
tus músculos. Y las oyes gritar aunque no las entiendes. Forman cadenas de
palabras sin sentido que llegan a tus oídos y se desarman en el aire denso y
tan atiborrado de sonidos, de ecos y retumbos que no te permite
escucharlas.
sábado, 28 de diciembre de 2013
Ondas en el agua.
Ahora entiendo cuando decías te echo de menos y te
contestaba 'yo más' mientras terminaba la frase en mi cabeza: 'yo te echo de
más'.
Ahora quizás vuelvas a mi mente en bicicleta y recuerde lo que es extrañarte, pero será con más sabor a nostalgia que a tus dedos por mi espalda. Por qué sé que al igual que regresas te irás, transeúnte, pasajero, dejando tu sonrisa haciendo eco hasta que lentamente también desaparezca y de ti nada quede.
Ahora quizás vuelvas a mi mente en bicicleta y recuerde lo que es extrañarte, pero será con más sabor a nostalgia que a tus dedos por mi espalda. Por qué sé que al igual que regresas te irás, transeúnte, pasajero, dejando tu sonrisa haciendo eco hasta que lentamente también desaparezca y de ti nada quede.
lunes, 14 de octubre de 2013
Ruedas de carro.
Pensamos que somos distintos por que llevamos distintas máscaras.
Pero no hagas caso.
Al final la tierra que todos ahora pisamos después a todos nos cubre.
Los gusanos que escarban en ella aletean días más tarde sobre tu mano.
Todo gira y culpamos al tiempo, condenado a cargar nuestras quejas sobre ruedas de carro.
Cada segundo nace un segundo. Y cada minuto muere una vida entera.

Y pensamos, por tener alma, que engañaremos a la guadaña.
Sin embargo, ésta solo siente lástima ante nuestro disfraz de eternidad humana.
Pero no hagas caso.
Al final la tierra que todos ahora pisamos después a todos nos cubre.
Los gusanos que escarban en ella aletean días más tarde sobre tu mano.
Todo gira y culpamos al tiempo, condenado a cargar nuestras quejas sobre ruedas de carro.
Cada segundo nace un segundo. Y cada minuto muere una vida entera.

Y pensamos, por tener alma, que engañaremos a la guadaña.
Sin embargo, ésta solo siente lástima ante nuestro disfraz de eternidad humana.
martes, 17 de septiembre de 2013
Puede que esta vez sí
Podríamos morir súbitamente pero no serviría de nada. Seguiríamos echándonos de menos. El frío es muy frío allí abajo y uno siempre duerme solo. Los ojos no ven nada. No, no serviría en absoluto.
Mejor seguir sobre la hierba seca donde las mariposas pastan. Me dormiré en la manta verde hasta que el tiempo tire la toalla. Hasta que el segundero pierda el ritmo aburrido y desesperante de poner punto mortal a cada vida que vivo contigo.
Mejor seguir sobre la hierba seca donde las mariposas pastan. Me dormiré en la manta verde hasta que el tiempo tire la toalla. Hasta que el segundero pierda el ritmo aburrido y desesperante de poner punto mortal a cada vida que vivo contigo.
viernes, 28 de junio de 2013
Un sombrero en el camino.
Descansas a mi lado, siempre atento a mis movimientos. Yo
busco una nueva idea. Aunque sea mentira. Igual que las mentiras que abrigan el
mundo. ¿Son reales? Son mentiras que hay que creer.
Tú me abrigas.
Yo te creo.
Vuelcas tu sombrero. Está lleno de horas, de puertas, de
ideas al fin y al cabo, que me regalas sin pensarlo.
Te miro, intentando comprender. Estás lleno de horas. De
oscuridad a oscuridad… ¿deberíamos temblarnos con los ojos? ¿Deberíamos morir
de escalofríos? ¿O quizás prometer y olvidar? Solo para crear un momento
perfecto. Solo para pagar nuestras deudas al tiempo. Solo para los dos. Para
ver la magia rodando desde el hombro hasta las manos, erizando el vello con una
caricia. Solo en un instante. Y al momento siguiente buscaremos en otros lares otros versos que nos besen. Se cruzaran
nuestras miradas por casualidades. Sin decirnos nada. Solo ellas entenderán
nuestra mentira y callarán su realidad.
viernes, 14 de junio de 2013
Susurro de mar.
A menudo, un recuerdo viene a verme. No encuentro razón para
tales visitas, fortuitas y tan breves. Cuando se van, dejan el olor de agua
salada en el aire de mi cuarto. Siento la arenilla entre los dedos de los pies,
el sonido de las olas jugando y el de tus palabras despeinándome.
Yo sin querer mirarte. Tú mirando al mar.
Será que aún, después de tantos años, sigo sin saber qué
responder. Será que sigo dudando si venias buscando un abrazo o un porqué. O
quizás me supo a poco que te conformaras con rozar mi mano y dieras media
vuelta con un hasta siempre entre los labios.
Yo, sin querer mirarte, te veo marchar de nuevo. Una y otra
vez te llevas contigo tus miradas, tus palabras, las cosquillas de arena, el
olor a mar… Sin poder deteneros.
Sigo sin saber qué venías buscando, ni porqué vuelven ahora
tus fantasmas. Quizás nunca te fuiste.
O por el contrario, puede que nunca hubieras estado allí. Que
tus palabras fueran tan solo la brisa del mar. Pues no quise mirarte ni
escucharte y fingí no sentir la corriente eléctrica de tu mano despidiéndose.
viernes, 29 de marzo de 2013
Luz de Gato
El gato tranquilo descansa en la torre. Vigilia y protege
cada atisbo de luz. Oscura la vestimenta que le cubre y le hace visible entre
tanta claridad.
El gato en la torre te mira al pasar y descubre en tus ojos
todos tus secretos, toda tu maldad.
Pero el gato tranquilo te deja pasar. No hay más fuego en tu
fuero interno que el que ardió sobre su piel. La vida le dio, de medalla, el carbón que tiñe de sombras su
manto.
Quizás, de siete, ésta sea la última que le queda por quemar.
Y ahora el gato negro descansa sobre la torre blanca.
Te
mira y escudriña. Pero no eres tú su amenaza. Como tampoco le amenazan las
horas que pasan. Ni teme al insomnio o al fin de mes. No le asusta el
calendario que deshoja cada otoño. No le teme a la vida pues hizo un trato con la muerte:
Siete vidas a cambio de sus pupilas rasgadas, para poder ver el mundo desde unos ojos de gato.
domingo, 3 de marzo de 2013
No se pierde a quien no se olvida.
Manos que suplican con caricias miles de "notevayas" y "nomedejes".Manos que aprisionan, abrazando las mías.
Manos de fuego, manos que temen perderse de mis manos.
Manos que lloran y que duelen.
Silentes.
Son las mismas que algún día volaron del nido de otras manos.
Y que arden con tal fuerza que atraviesan los siglos y abrasan las mías.
Que sienten tan fuerte que aun las siento.
lunes, 18 de febrero de 2013
Changes
Me harté de tanta perfección. Me harté de tu estructurada ética. De que tu manera fuera la única forma de hacer las cosas bien. Y me harté de hacer las cosas bien para que al final todo saliera al revés.
De tu tóxica moralidad cristiana.
Tenía que elegir. Eras tú o Madrid. Eras tú o yo. Y no fue tan difícil como quieres pensar. Incluso creo que ya la suerte estaba echada antes de conocerte. Aunque para mí fueras un sueño, no llegaste ni para verme despertar.
Podría haber aprendido mucho de ti, pero no me enseñaste ni a decir un adiós que no te duela. Tampoco me importa. Ya no te pienso. No te quiero más aquí y no sé si algún día lo quise o sólo te daba oportunidad tras oportunidad.
Como dijo el poeta:
"Érase una vez un incansable luchador, luchando por salir de tu aburrido corazón".
De tu tóxica moralidad cristiana.
Tenía que elegir. Eras tú o Madrid. Eras tú o yo. Y no fue tan difícil como quieres pensar. Incluso creo que ya la suerte estaba echada antes de conocerte. Aunque para mí fueras un sueño, no llegaste ni para verme despertar.
Podría haber aprendido mucho de ti, pero no me enseñaste ni a decir un adiós que no te duela. Tampoco me importa. Ya no te pienso. No te quiero más aquí y no sé si algún día lo quise o sólo te daba oportunidad tras oportunidad.
Como dijo el poeta:
"Érase una vez un incansable luchador, luchando por salir de tu aburrido corazón".
domingo, 10 de febrero de 2013
Duelo
Asesino de misterios, acabaste con la emoción. Estate
alerta, te asaltarán los fantasmas de los sueños. Y has de saber que no hay
lugar donde huir, ni rincón donde esconderse cuando la imaginación agoniza
entre llamas, pues de su muerte nace el odio. El fuego que prendiste destellará
y abrasará tus noches para que no puedas dormir.
En
ese momento moría de pena, llorando gota a gota todo el encanto, al ver bañada
en su propia sangre a la pasión.
Gotas de magia encarceladas en frascos de
cristal.
Ahora solo quedan despojos, las espinas de unas flores
marchitas sobre la tumba del feto de lo que pudo ser y no fue.
Y las espinas de esas rosas no son sino los dientes que me
las entregan.
lunes, 14 de enero de 2013
Por la muerte del dia, la noche vela
El viento se va resguardando, enroscándose en ovillos de suspiros de algodón. Arruga y tira del azul oscuro de las mantas. A medida que se acerca la noche sigilosa, la luna se pone el resplandeciente uniforme de marfil. Es su turno de velar por las nubes, que hoy están de luto.
martes, 1 de enero de 2013
Soy es Hoy sin tí.
Hoy estamos condenados a ser libres, a olvidar que ayer fue
un día nublado. Hoy vivo como si no te conociera. Te quiero como si no te
conociera. Y sonrío porque tengo dos chinchetas clavadas sin razón bajo el
ardor de las chapetas.
Hoy no respondo a más preguntas. Cuando dudo, recurro a las
soluciones que guardo en el ombligo.
Hoy no me preocupa.
Hoy no me preocupa.
Hoy no te olvido, porque ya te olvidé ayer. Pero olvidas que
también tú me rozaste, te alejaste y me arañaste. Y te tuve que inventar.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Extraños Recuerdos Recurrentes
Tantas dudas como errores. Tantas vidas como amantes.
Las ganas de llorar ahora tienen ganas de salir volando por la ventana. Al otro lado del cristal sigue impasible tu imagen, desfigurada por la lluvia, con esa sonrisa tuya que nunca pide nada.
Sonrisas aparte, hay algo más que cubre mis noches. Algo que no veo pero percibo como una fuerza de otra galaxia. Lo noto entre los dedos. Es una invisible y fina seda que discurre por las yemas y enciende las llamas. Quizás sea la clave el cosquilleo que baja sin sentido por la espalda. Sólo siento el escalofrío que provocan las palabras que no dicen nada. Palabras cuyo único objetivo es hacer estremecer el papel de fumar que recubre la comisura de la boca.
No te acerques tanto.
Me quemo. Me prenden tus susurros. No me dañan, no es eso. Es que ahora los extraño.
Aparece de nuevo esa mirada, tan sutil, tan cercana, como un fantasma. La misma que ya he visto otras veces en otros ojos. Quizás nunca sepa si son reales mis fantasmas. Pero así los siento.
Las ganas de llorar ahora tienen ganas de salir volando por la ventana. Al otro lado del cristal sigue impasible tu imagen, desfigurada por la lluvia, con esa sonrisa tuya que nunca pide nada.
Sonrisas aparte, hay algo más que cubre mis noches. Algo que no veo pero percibo como una fuerza de otra galaxia. Lo noto entre los dedos. Es una invisible y fina seda que discurre por las yemas y enciende las llamas. Quizás sea la clave el cosquilleo que baja sin sentido por la espalda. Sólo siento el escalofrío que provocan las palabras que no dicen nada. Palabras cuyo único objetivo es hacer estremecer el papel de fumar que recubre la comisura de la boca.
No te acerques tanto.
Me quemo. Me prenden tus susurros. No me dañan, no es eso. Es que ahora los extraño.
Aparece de nuevo esa mirada, tan sutil, tan cercana, como un fantasma. La misma que ya he visto otras veces en otros ojos. Quizás nunca sepa si son reales mis fantasmas. Pero así los siento.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Tejiendo despedidas.
En un instante me descuido y enjaulas mi locura. Tanta cordura me vuelve loca si no puedo salir de mí.
Desátame de todas tus neuronas. No quiero fragmentos de mí colgando de alguien.
No me tiendas al sol. Yo me alimento del sol que cae sobre las rocas, como los lagartos.
Olvida que una vez fuimos arañas tejedoras.

Yo tejía mi colchón para no caer sobre el frío pavimento el día de la despedida.
Tú cosías flores para mí.
Ahora yacen deshilachadas.
Y no tienes donde caer, mientras yo desato mis alas y me atrevo con el siguiente precipicio.
Desátame de todas tus neuronas. No quiero fragmentos de mí colgando de alguien.
No me tiendas al sol. Yo me alimento del sol que cae sobre las rocas, como los lagartos.
Olvida que una vez fuimos arañas tejedoras.

Yo tejía mi colchón para no caer sobre el frío pavimento el día de la despedida.
Tú cosías flores para mí.
Ahora yacen deshilachadas.
Y no tienes donde caer, mientras yo desato mis alas y me atrevo con el siguiente precipicio.
lunes, 29 de octubre de 2012
La noche de los gatos.
Volver los ojos y
verte por dentro.
En blanco y negro.
Respirar.
No me hace falta respirar.
Los días vacíos se han llenado de nada y
se han hundido.
Ya nadie los recuerda.
Los eclipsan las luces de los bares, el
humo que desprenden los días raros y eternos.
Los reducimos a momentos y
cenizas, a labios mojados y versos escritos desde el tejado, viéndote pasar.
No creo eso de que no entiendes mi latir. Anda, ven a
hacerme eco un rato, que ya no quedan momentos por abrir ni regalos que puedan
ser despreciados.
Ya no hay ruido en la despensa, ni gatos que miren cómo nos
miramos.
lunes, 15 de octubre de 2012
NADA
Que pasa. Dime. Que pasa cuando vas andando de vuelta y
escuchando el silencio de la calle. Es la noche. Es el miedo. El silencio es el
miedo. Y no se puede hacer nada. Solo escucharlo en silencio. Oyes tus pasos,
algún ladrido y un grillo que se ha salvado de la cigüeña y lo celebra. Y ya no
ves nada. Te guías por el olfato. O el instinto. O quizás son tus pies, que ya
se saben el camino a casa. Aunque no quieras. Hacia allá vas. Y sabes que nadie
te espera. Pero da igual. Sigues andando. Preguntándote cosas que no sabes si
tienen mucho sentido. Quizás solo estés loco. Eres solo un paranoico, de esos
que salen en las noticias el día después de saciar su… su locura. Sí, es
posible. Qué más da. Tú sigues andando. Sabes que cada segundo está planeado. Aunque
no crees en el destino y solo sabrás de
esos planes cuando hayan ocurrido. Entonces pensarás: “¡claro! No podía
ser de otra manera. ¡Qué tontería! ¿Cómo no pude imaginar que pasaría así?” No
tiene ningún sentido. ¿Qué es lo que hace que todo esto ocurra? En el momento preciso.
Qué pasa. ¿Qué pasa?
Nada.
A la mañana siguiente no te acordarás de nada.
domingo, 30 de septiembre de 2012
Me falta tu ausencia.
Eres eterno y eres fugaz. Eres tan frágil que no me acerco a ti por si te rompo el cristal. Y eres tan fuerte que te alejo de mí para que no quiebres mis alas. No sueltes mi mano si no me dejo querer, que no podría quererte si no crees en mis delirios. Si tú no me crees, dime ¿quién lo hará?
Sé que a veces no comprendes, que a veces mis palabras están donde no tienen que estar y me sobran los silencios.
Quiero que sepas que ésta es mi única forma de querer, pero es también mi manera de matar.
Sé que a veces no comprendes, que a veces mis palabras están donde no tienen que estar y me sobran los silencios.
Quiero que sepas que ésta es mi única forma de querer, pero es también mi manera de matar.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Tiempo muerto
Dame un nombre, dame un sentido para esta nueva vida. Y olvida la antigua, que ya no la quiero.
Dame el candado del cuarto de lo imposible, de ojos sordos, de las noches dormidas. Que solo guardan sus esquinas el monólogo de relojes que ahogan si se les escucha. No se volverá a abrir cuando sumerja la llave en la Tierra, que ahora vivo en la Luna.
Dame un descuido y róbame el tiempo, juega a esconderlo donde no lo oiga retumbar. Ahora solo pueden hacerme temblar tus "toma mis noches" y tus dedos por mi espalda; tu chispa de fuego bajo las pestañas.
Y derrocha mis horas, que ya no las quiero.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Te observo.
Acechas. Seguro de que no te veo. Te observo. Acechas. Como un gatito. Tierno. Te crees un tigre. Yo vigilo. Y me divierto. Y te protejo. Que tus uñas no se quiebren en mi cuero. Quiero oírte maullar por un tiempo. Luego te haré ronronear a fuego lento.
viernes, 31 de agosto de 2012
El agua de la rivera.
Cierras los ojos y trotas aun más rápido, pero tranquilo, sereno. Eres la serenidad del río por el que bajas cabalgando. Veo tu reflejo en mis manos, en el cuenco de agua clara que formo con ellas. Aun te siento entre mis dedos. Y entre mis dientes, que muerden tus fantasmas. Y te veo cuando te marchas sin decir nada, sólo un guiño incierto que remueve las aguas y me hace estremecer.
Un día cerrarás los ojos para no verme marchar, pues yo seré la calma del río que se aleja.
Un día cerrarás los ojos para no verme marchar, pues yo seré la calma del río que se aleja.
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