martes, 31 de diciembre de 2019

El mundo de los hombres

El mundo de los hombres queda lejos, a quince mil parpadeos para despertar. Aquí las normas tienen el sentido que tú le quieras dar. –Por los ríos descendía en cascada el zumo de uva y los charcos turbios tenían el tinte del vino tinto- El problema son los extranjeros, que algunos llegan sin saber cómo, y angustiados solo quieren volver. Solo hablan de la tierra, de poner los pies en el suelo y son torpes para volar […]

sábado, 23 de noviembre de 2019

Granada

En el número 4, de la Chana al Zaidín con parada para un vino en el barrio de la Caleta.
Por la puerta de Elvira el otoño me tendió una alfombra de hojas secas de colores.
Tan beata y tan morisca, tan alegre y tan libre por derecho. Tan orgullosa de tu tierra y de tu Sierra, atenta siempre de sus picos, Veleta y Mulhacén, por si amanece Nevada.

Tu impaciencia y tu pasión me contagiaron. Y no me olvido del naufragio de sentimientos cuando me enseñaste a navegar. Prohibido mirar el mapa, prohibido seguir las normas. La única ley vigente es dejarse llevar.

Ni así me olvido de tu olor a churros con chocolate y a pasteles recién hechos por la Acera del Darro, ni el de la piel curtida en el mercado de la Alcaicería.

A punto estuviste de pensar que me iba a marchar de tus calles sin escribir de tus murallas. Murallas que lejos de separar, nos unieron y me arroparon.

Volveré, Granada, a dejar que me pierdan las revueltas empedradas de tu Albayzín.




viernes, 9 de agosto de 2019

Calma

Quizás hoy le de un respiro al corazón
y a la mano la libertad de escribirme lo que quiera.
Quizás así no me ruja el intestino con tanta fiereza
y las piernas me desobedezcan como ordeno.
Así quizás engañe a la cabeza
y sus manecillas dejen por un momento
de anunciar la hora tan a destiempo.
Y el plomo de los pies se deshaga
en gotitas de mercurio.
Y los días sean más largos,
más llenos de vida
y menos cargados de segundos pasajeros.
Quizás así la esfera del reloj sea un portal,
a través del cual te de con calma
el abrazo que te debo.

viernes, 5 de julio de 2019

Aunque no estés tú

Amo las aguas de marzo y el suave viento de agosto
Amo las copas rotas, amo la vida misma.
Amo tanto mi amor, que amo sin que estés tú.
Amo las noches de pelo ralo y oscuro;
Las horas que dejan la marca del café sobre la mesa.
Amo el llanto de los hombres que no saben llorar.
Amo la luna llena.
Amo la hierba buena.
Amo los ojos claros y los funerales de abril.
Vivo segundo a segundo, como todos vivimos.
Y aunque algunos segundos desperdicio, otros son de traqueteo
Y los amo aunque no estés tú.

domingo, 3 de febrero de 2019

Duelo

Cuando más alto subas, de más alto caes, dicen. Pero no hace falta subir tan alto. Bajo tus pies se derrumba el suelo que siempre creíste real. Sientes primero vértigo por un caer eterno. Eterno hasta hacer tope con el nudo del estómago, dónde rebota y tira de ti para hacerte caer aun con mas fuerza. Caída libre para descubrir después flotando tu cuerpo, mientras tu mente despega. No hay suelo firme pero tampoco hay techo ni paredes. Nada. Ni barrotes ni alas. Neutralidad contrariada. Ira y desesperación te ciegan. No puede estar pasando esto. No puede ser real. Quizás pueda hacerte cambiar de idea. Asumiré que perdí. Perdí todo lo que me ahogaba y perder lastre solo puede hacerte crecer.

lunes, 28 de enero de 2019

Café contigo

Pensé que eras Café Quijano, pero eras más Jarabe de Palo. Eras mi sabina cuando me faltabas. Se afinaba la oreja de van Gogh cuando volvías. Esos meses que escribí en negativo, te los dedico a tí, todos esos meses que no escribí, por que fuiste tú quien me devolviste las historias que otros me robaron. Tú, que has encendido el largo invierno y alimentado al animal con tu cariño humano. Y ahora, sigues siendo tú quien sigue aqui cuando me faltas, que nunca faltas cuando estás. Tú, que eres mi tres en punto del reloj y las olas de un mar en calma. Yo, casi adicta al café con miel de tus ojos, aunque tú no lo sepas, espero ver aparecer entre las sábanas cada noche, y que me acaricie, tu mirada.

martes, 2 de octubre de 2018

Reinventarse

He perdido la cuenta de los días. Y me cuesta cada vez más echarte de menos. Lunes o miércoles, no lo sé. Uno tras otro son lo mismo. Un año o un siglo, qué sé yo. Si jugar con palabras ya no me divierte. Saldré antes del anochecer a buscar alimento y de paso darle patadas al sol. Y quizás, robaré a la luna un poquito de su luz.
Recuerdo que me preocupé por el tiempo y el dinero. Ahora que no tengo ninguno de los dos, ambos me sobran. Y me sobran muchas cosas más. Voy perdiéndolas una a una, soltando lastre.
Aprendí que tienes que meterte en la guerra si quieres conocer tu batalla. Así que entre arbustos de espinas me lancé. Con cuatro rayas de barro pintadas en mi rostro. Con la cantimplora medio llena y las botas de camuflaje, que desempolvé ayer. No me despido. Sé que volveré, más grande y más fuerte.


martes, 18 de septiembre de 2018

Queso y mandarina

Hoy me encontré a la Luna, que era un gajo de mandarina. Dicen que tropezó y, al caer del cielo, ha quedado colgada de una punta en una cuerda de tender. Allí me la encontré dormida, con las ojeras cogidas con pinzas de colores. ¿Dónde estuviste Luna, qué por más que seguí tu destello no te alcancé? Y otras alumbras tanto y no te dejas ver. Ayer te vi y eras de leche merengada aunque queso de la Mancha llorabas querer ser. ¿Dónde están hoy todas aquellas que te acompañaban? ¿dónde las frías madrugadas que deshacías con tu luz? Dime si quieres cenar mañana, que a mí siempre me acompañas, milímetros de frío y blanco fuego bailando al ritmo del viento sobre el mantel. Tú, que de los fantasmas de la noche me haces reír y transformas las sombras a tu antojo. Tú, que me has velado siempre, a mi y a todos. Tú, Luna, que con tu cara oculta descubres nuestra oscuridad. Tú, tan grande y mírate, derretida toda tu cera sobre la manta de trigo y centeno. Todo tu zumo disuelto en este mar de trigo donde el grillo y la chicharra se bañan bajo los aspersores de tu luz gris de Luna de mandarina.

martes, 31 de julio de 2018

Olor estival

Huele a desorden. Una puerta que se quedó abierta nos devuelve los despojos y nos trae las lluvias. Huele a tormenta y no he traído botas ni paraguas. En verdad espero con ansia el agua que cayendo con fuerza se lo lleve todo, empezando por los brotes más verdes. Aunque tú quieras que el ombligo más profundo te engulla y ser el más cobarde, yo buscaré caer y romperme en el suelo en mil pedazos con cada gota que caiga. Cuando escampe iré a buscarte al ombligo más profundo, a cogerte por la solapa si con suerte no estás flotando en el lodo, si con suerte no estás boqueando desesperado. Huele a cadáver desde hace meses y el verano no tiene pudor en destapar nada. Tú esperas con ansia las lluvias que hagan desaparecer todos tus errores, como por arte de magia.

miércoles, 13 de junio de 2018

De revés de vez en vez

Un asalto más. Ataca tu incoherencia contra ti, contra todo. Con lógica quizás para ti, que no sé si comprenderé alguna vez. Otro revés y ya ves, no sé si aprenderás alguna vez. Quisiera contarte todo lo que me dudan las manos, me sudan los ojos y me vuelca el estómago. Todo lo que me desarman tus silencios. Contarte el amargor que disparan mis parótidas inundado mi boca de hiel, otra vez. Quisiera sentarme contigo, ver tu realidad y entenderte para poder explicarte lo que sientes. Quisiera ver el mundo desde tus ojos y enseñarte en un dibujo el mío. Contarte en un garabato que la vida es todo lo complicado que la quieras pintar. Nada más difícil que dejarse llevar, lo sé. Sólo quisiera regalarte mi mundo en un abrazo, que me des tu mano y te dejes llevar. Nada tan fácil, nada tan difícil. Y lo sé, pero cada vez que quiero ayudarte, me muerdes sin pensar.


miércoles, 16 de mayo de 2018

Fight!

Elegir el camino equivocado, sabiendo cuál es lo correcto; o quizás no. Bigeminismo. Ponerte contra las cuerdas y golpear hasta destrozar el espejo, cada vez más fuerte. Decorar tu cara a patadas haciendo añicos el cristal. Romperme las manos por ti hasta reducirte a cero y empezar de nuevo a conocer a tu enemigo. Enemigo de la misma sangre, con la misma piel. Ese que siempre volverá, monstruo en cada asalto más fuerte, más grande, pero siempre el mismo. Con tus mismos miedos y luchando por el mismo sueño: ser el mejor guerrero.


viernes, 20 de abril de 2018

Seguir

Cinco horas buscando al tiempo. Y las cinco se perdieron.
Veinte años alumbrando los pasos con la luz de hogueras de recuerdos. Vivir para prender.
No buscar motivos por el miedo a encontrar el infinito bajo los pies. Vértigo. Abismo. Vacíos llenos de nada. Desperdicios. Y en caída libre, los ojos al suelo.
Despertar en otra oportunidad. No pedir agujas al tiempo. Caminar por el vacío como si tuviera sentido, por el camino de baldosas como babosas que tiemblan a cada soplo de conciencia. No dudar. No pensar.
Tambalearse por la cuerda floja de que está hecha la cordura. Y mirar hacia abajo cuando quieras volver a caer en brazos de la locura.


viernes, 23 de marzo de 2018

Caída libre

Como si no supieras ya de mis suspiros, vuelves a preguntar. Como si no fuera todo tan sencillo y tan difícil de comprender, porque lo hacemos complicado. Nos gusta más así. 
Y yo pienso. Me acurruco y pienso. Y me siento bien. Tan arriba, casi en la cima. De un salto puedo tocar las nubes. Doy un salto y caigo. En un segundo toco el suelo. Me sorprendo serpenteando. Me encuentro sorprendiéndome. Me serpenteo encontrándome. Desidia y arañas. Y el frío otra vez. Pero tengo mi abrigo de telas de araña que tejí en mi mayor estancia en la sombra. Siembro flores, que aún no son más que polvo gris. Y sigo andando, escalando. Ascendiendo. Quizás buscando de nuevo la caída. Como si no hubiera pasado nada. 
Llega la primavera. Me quita el abrigo de los miedos. Y me lanza hacia la vida como si nunca hubiera caído, como si no fuera a volver a caer. 



miércoles, 28 de febrero de 2018

Dobles

Te dejo desesperando a la inspiración. Te dejo con la cama sin hacer, con la ropa sin doblar, con los platos por fregar. Te dejo un sábado por la mañana o un martes por la tarde, la verdad es que me da igual. Te dejo cuando la música se vaya, cuando la luz se deshaga, justo cuando empiece la actuación.
Te devuelvo las horas robadas, el mapa que perdí por encontrarte y las frases que no llegaron a salir de la cabeza. 
Te di los latidos apagados, que aún retumban en voz baja. Y sí, soy yo quien te da la doble identidad.
Y ahora te dejo mis fantasmas, que son de algodón y te arropan por las noches. Te dejo el reloj que te abraza las muñecas y que es igual que todos, siempre marca mal. Te doy mi sentido, ya sabes que a veces va en doble dirección. Te dejo con todas las palabras a medias, esas que nunca tuve el valor de descubrir. Te dejo. Aunque ambos sabemos que no me iré por mucho tiempo. Que volveré arrastrando los pies. Volveré sobre tus alas de color. Y, escondida en tus cuerdas vocales te esperaré, para llenarte de tinta los puños, a susurrarte que nunca me fui, que espero fiel entre tus dedos a que te acuerdes de mí.

viernes, 26 de enero de 2018

Adios

Te olvidé por completo, durante un segundo. Ahora que suena en la radio esa canción que me dedicaste con timidez, se va despertando tu recuerdo. Entre dulzura y amargor, siempre más insulso que salado. Y aun así, se desperezan las ganas de que nos veamos de nuevo y abrazarte. Las oigo bostezar y pedir que olvidemos en ese acercamiento todo lo ocurrido y empezar de cero con aquella ilusión de cuando éramos dos niños.
Sé que no eres el personaje que inventabas, y que volveré desilusionada una vez más, después de unas hamburguesas y un par de palabras sin sal intercambiadas en cualquier cervecería. Será que anhelo esa sensación de flotar en una vida de carnavales y máscaras, en mundo ficticio, en el cual ni yo era yo ni tú eras quien decías. Es cierto que no podíamos sentirnos más cómodos en esa piel de cartón. No sé cómo lo haces, tienes esa capacidad.

Ahora que ya no somos niños, el cartón se volvió de hierro y en unos años se hará de acero. Volvernos a ver sería un experimento fatal: descubrirnos cara a cara contra lo evidente. Al menos yo no repetiré, ahora visto tacones y tengo otros suelos más reales que romper.


martes, 19 de diciembre de 2017

Contra el viento

Hay quien me juzga y se sorprende,
hay quién me cala y me disfruta.
Hubo quien le temió al viento y no supo seguir.
Lo aposté todo a una carta y te gané.
Aun me niego que me quitaran el aliento unos ojos pardos casi negros
y aun me pregunto si me lo devolvieron alguna vez.
Te dejé muchas sonrisas que vuelven a mis labios
cada vez que te recuerdo.
Y sí este diciembre fuese un día más,
y si empezara cada frase con un y sí.
Si estuvieran todos los semáforos en verde
no tendría tiempo para ti.
Pero no todos los días son diciembre
ni un minuto suma un año más.
El viento que sale de tu boca ni me frena ni me alienta.
Intentando entrar a cabezazos nos abrimos la cabeza
y de ella salieron las formas de las nubes
que aun jugamos a descifrar.


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Sonrisa caoba

No entendí las reglas del juego. Te recuerdo, sentada en tu pupitre, tu sonrisa tendida con pinzas de sol a sol. Yo colgado, como cada mañana, de una taza de café. En el reflejo entre la espuma buscaba tus ojos negros y la trenza caoba de tu pelo. Encontré tu mirada en mil muñecas y quise seguir el mismo juego pero en ninguna estabas tú. Y mientras espero y desespero, otras esperan por mí. Cuando vengas no estaré, cuando vuelva te habrás ido. Yo voy cambiando de juego y... de loca en loca, tiro por que me toca.

martes, 24 de octubre de 2017

Fuego


Caminando una vez más, por el sendero de siempre. Aunque no ha vuelto a ser el mismo desde que no lo arañan tus pezuñas y se me hace tan extraño. Acelero el paso y se me acelera el pulso y las piernas mandan. Me envuelve el bosque de encinas que tan bien conocías, y me dejo perder. Me pregunto donde estarás, si seguirás trotando por estos campos. Seguro que sí. Llego a la cima, desde donde tantas veces saludamos al sol y mirando al horizonte me encuentro con tus ojos de fuego y mirada profunda, el hocico abierto, jadeante, ansioso, expectante.
¿Cuántas veces has estado esperado para otro paseo?
Hace ya más de siete meses y yo aun sin escribir algo para ti.



jueves, 28 de septiembre de 2017

Distimia

Apagada y gris, como una sombra la vi entrar. Los ojos en los pies y los pies sin suelo. La tez caída, hombros encogidos y pelo enmarañado. Las uñas sin vida y al fin y al cabo, la vida sin uñas. No hacía falta su voz estremecida para hacerme entrever su desdén por sí misma, la desidia del despertar, el terror de las noches, la angustia que la devoraba al mediodía. No era necesario que me contara que cada día era una nueva oportunidad de encontrar la valentía en la cornisa de la ventana o en el acero frio sumergido en el agua tibia de la bañera. Pero el valor nunca llega y solo encuentra la patada del orgullo en las escaleras.
Ahora frente a mí, la veo tan pequeña que apenas la advierto sentada en la silla. Tan pequeña y transparente que mis palabras la atraviesan. Mis palabras, que son de colores, que brillan con luz intensa, que intentan abrazarla y ni siquiera la rozan.
Se acaba el tiempo y su pesadumbre se la lleva, haciendo retumbar los grilletes arañando el suelo. Se marcha como la vi entrar, gris y apagada, con el suelo en los ojos y los pies arrastrados sin vida. Pero la custodian un ejército de letras y sé que volverá. Sé que mis sermones me la traerán de nuevo, una y mil veces, hasta que sometan a sus demonios y sea ella quien los encarcele entre palabras de acero.



jueves, 24 de agosto de 2017

Un café, por favor

Los ojos acechan tras las esquinas, llenos de ignorante maldad. Escuchan las paredes tiesas y blancas, tan inocentes, tan vulnerables y silenciosas.
Entre el asfalto crecen las hierbas que no son tan malas como las cuentan y esperan no ser arrancadas tampoco mañana. 
Dicen, y dicen, y dicen, y no dicen nada las gentes que pasan y pasan, y nunca llegan. Y aquellos que saben y callan, aquellos que tiemblan y avanzan son los que un día escribirán la verdad. Pero dime, Agosto, ¿qué te debo? y dime, ¿qué ha pasado? ¿Cuántas horas muertas crees que caerán esta vez? Duermen a los ojos de los niños que esperan el despertar ansioso de otro día. Para mi yacen ya sin retorno. Serán fusiladas al alba y caerán deshojadas bajo la fría mirada de otro tonto otoño. 

Pero no pasa nada, me sentaré mirando hacia la calle mientras me sirves el café. Ya sabes, como siempre: amargo y delicioso.